Aprende sobre Préstamos con Garantía Hipotecaria

¿Puedo hipotecar mi casa para un préstamo?


Hipotecar tu casa para obtener dinero es un buen negocio. Considera primero estas situaciones.

Conozco un par de clientes que siempre están haciendo negocios con sus propiedades. Hipotecan sus bienes inmuebles para conseguir dinero y comprar materias primas, ganado o terrenos. Después, pagan la deuda, liberan la casa de la hipoteca, hasta el próximo negocio. Son jugadores de grandes ligas.

Tú también puedes hipotecar tu casa y sacarle provecho a esta inversión. Se trata de conseguir dinero ofreciendo tu propiedad como respaldo, como garantía.

Cómo hipotecar tu casa para obtener un préstamo

Si ya tienes una propiedad y necesitas dinero para un negocio, atender una emergencia, pagar estudios o comprar un terreno, podrás proceder así:

1. Verifica que tu casa esté registrada

Los bancos solo aceptarán tu casa como garantía si está legalmente inscrita en la SUNARP. Si todavía no lo está, todavía puedes hacerlo.

2. Pide el préstamo al banco y ofrece la garantía

Los créditos bancarios que tienen como garantía una hipoteca sobre un bien inmueble ofrecen una tasa inferior a los otros. Para el banco es más seguro tener la garantía y, al ser menor el riesgo, es menor la tasa. Un bróker hipotecario te evitará tener que ir de banco en banco verificando cuál ofrece mejor tasa y qué tipo de crédito te conviene más (leasing, libre disponibilidad, hipotecario). No querrás tomar el negocio más costoso, ¿o sí?

3. Organiza los documentos de la propiedad y los tuyos

  • DNI de los propietarios;
  • Certificados de ingresos según ocupación
  • Copia literal;
  • HR y PU
  • Recibos de pagos de arbitrios; y
  • Pago de predial actualizado.

4. Tasación

Cuando te aprueben el crédito, el banco deberá realizar una tasación para verificar el valor real del inmueble.

5. Firma del contrato y la hipoteca

El banco se encargará de la elaboración de la minuta. Debes acudir a una notaría a firmar. Lee todo bien, especialmente revisa que los nombres y DNI de los propietarios estén bien diligenciados, la propiedad esté completa (por ejemplo, departamento, cuarto útil y cochera) y los números registrales correspondan a la realidad.

6. Validez

El negocio para ser válido debe quedar registrado ante notario y ante la SUNARP. En la Hoja Resumen (HR) quedará inscrito que el bien tiene una hipoteca a favor de quien te haya prestado el dinero. Para poder vender deberás cancelar primero la deuda.

7. Pagar los derechos notariales y los de inscripción en registro

Lo harás en el momento de legalizar el negocio en notaría.

8. Pagar la deuda, mes a mes

Suena tonto, pero no. Tu propiedad es garantía de que vas a pagar.

9. Levantar la hipoteca

Al terminar la deuda, procede a levantar la hipoteca. Muchas personas se olvidan de este trámite y años más tarde, cuando quieren vender, se dan cuenta del error. ¿Te imaginas que todavía figure la garantía hipotecaria a favor de un banco que ya no existe? Cuando termines de pagar, pide el certificado al banco y procede a levantar la hipoteca.

¿Cuándo hipotecar tu casa?

Miremos las posibilidades:

1. Si tienes un buen negocio entre ceja y ceja:

Puedes hipotecar la casa para conseguir recursos, dinero que te sirva para crecer tu negocio. ¿Hay riesgo? Hay un riesgo, claro, de que el negocio no funcione y no puedas pagar la deuda. Pondrías en peligro la propiedad de tu casa. Al mismo tiempo, tienes el riesgo de no conseguir el dinero que necesitas para hacer el negocio y ganar más dinero. ¿Qué prefieres?

  • Hipoteca tu casa si realmente estás seguro de poder pagar la cuota mes tras mes. Si todavía no lo logras, ahorra un tiempo.
  • Puedes disminuir el riesgo estudiando mejor el negocio o invitando a alguien más a ser socio.
  • Si tu casa es un bien familiar, estaría bien tomar la decisión entre todos.

2. Tu casa no tiene deudas y un familiar te pide que sea garantía para un préstamo:

Auch. Alto riesgo. ¿Qué pasaría si tu familiar no puede cumplir con la obligación del crédito? ¿Podrías hacerlo tú?  

Son situaciones muy incómodas. Podrías “prestar” tu casa para la garantía y, claro, y ayudar a tu familia; podrías argumentar que prometiste nunca poner en riesgo la herencia que vas a dejar a tus hijos; o ver si no cumples con algunas de las condiciones para poder hipotecar. En todo caso, cuando te decidas, consulta con un buen asesor. Y aprovecha este buen momento económico para pedir créditos.




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